viernes, 17 de abril de 2015

Historia VS Ficción

*Texto creado para el Taller de Ensayo Literario del Museo de la Restauración de la República de Querétaro, Qro., en Mayo de 2008.


Según una encuesta reciente en Inglaterra, una mayoría de británicos afirma que el detective de ficción Sherlock Holmes creado por Arthur Conan Doyle existió de verdad, y en cambio consideró que el ex primer ministro Winston Churchill fue un personaje ficticio, e igualmente admite que Ricardo I de Inglaterra, conocido como Ricardo corazón de León, nunca fue rey de Inglaterra y que solo existió en la literatura.

Otros personajes históricos que figuran como ficticios según la gente son Cleopatra, Gandhi y el escritor Charles Dickens.

Esto nos demuestra, por lo menos, dos circunstancias:
  1. Que la encuesta fue lo suficientemente tendenciosa para inducir a error, como suelen ser las encuestas que intentan poner a prueba los conocimientos de una muestra de la población.
  2. Que el ideario e imaginario colectivos están trastocados, y no distinguen entre la realidad y la ficción, entre los personajes reales históricos y los que son producto de la imaginación.
En el segundo caso, no se trata solamente de una polémica entre expertos y conocedores, como se debate sobre la identidad de William Shakespeare, donde por una parte afirman que sí existió y que es el auténtico autor de sus obras, y por otra que se trata de un personaje ficticio y que las obras que se le atribuyen fueron en realidad compuestas por un grupo de escritores liderados por Francis Bacon, donde también figuraban Christopher Marlowe y Edward de Vere, el conde de Oxford.

Es sabido que en la literatura muchos escritores se basan o se inspiran en personajes reales para crear los suyos. Casos, hay miles. Drácula de Bram Stocker, El conde de Montecristo de Alejandro Dumas, solo por citar algunos.

Pero difícilmente un personaje ficticio puede ser considerado como real por una mayoría. Difícil pero no imposible, como lo que sucede con Sherlock. Para que ocurra algo similar, dicho personaje debe cubrir ciertas características, con un cúmulo de virtudes y defectos que culturalmente lo hagan parte de la idiosincrasia de un país o región.

El caso contrario. Cuando un personaje real histórico es considerado resultado de la ficción, probablemente se debe a que en los libros de historia se ha enaltecido demasiado sus virtudes y parezcan inmaculados e intachables que la gente en este caso pensará que es “demasiado bueno para ser verdad”.

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