jueves, 23 de abril de 2015

Los libros como iPods

*Texto publicado en la columna "Bitácora del kamikase" del Suplemento Cultural Expresso del Diario El Correo de Guanajuato, Gto., el 16 de Febrero de 2008.


Stefan Zweig, el gran escritor austriaco, describía a los libros como “pequeñísimos trozos de lo infinito (...) vuestra palabra nos eleva, como un vehículo fogoso, desde la nada a la eternidad”.

Y agrega el autor: “¡Compañeros fieles, silenciosos: cómo agradeceros vuestra perpetua compañía, el eterno aliento e infinito estímulo de vuestra presencia! (...) En todas partes, siempre despiertos, habéis procurado sueños al hombre y un poco de consuelo y serenidad en la inquietud y el martirio.

“Siempre, clementes imanes de Dios, habéis conseguido elevar el alma, cuando se hallaba sepultada en la banalidad, hasta su propio elemento; siempre en nuestra noche, nos habéis abierto, en lejanía, el cielo interno”.

Es evidente el amor y el fervor que Stefan Zweig poseía por los libros, casi el mismo que los jóvenes poseen por su iPod o reproductor de MP3, quienes se distinguen en ser diestros en el uso de gadgets, en ellos es natural la exploración del ciberespacio, pero a cambio, presentan un pronunciado déficit de expresión oral.  Les es suficiente con estar enchufados directamente a sus reproductores y audífonos para sentirse distintos y únicos. ¡Qué sería de los jóvenes sin su iPod! Es la constante búsqueda de la singularidad a la que los orilla la sociedad.

El libro, por su parte, ha sobrevivido al cine, a la televisión, al video y a los medios de comunicación y entretenimiento electrónicos. Desde hace más de quince años se ha difundido en diversos medios varios informes que denotan la preocupación sobre el futuro del libro. Si ha sobrevivido a los medios audiovisuales ¿por qué no habrá de hacerlo al a lo digital?

Pongamos algunos mitos acerca del libro bajo la lupa:

Mito # 1. Los jóvenes no leen.
Falso: La población más joven es el segmento demográfico que lee más libros por año, según las encuestas del CONACULTA y la SEP.

Mito # 2. Existe una desproporción entre los espacios de exhibición y la producción editorial.
Verdadero: Existe un elevado número de novedades publicadas y una escasa cantidad de librerías por lo cual su comercialización resulta compleja, aunado a esto el precio de venta y el asunto del libro de texto.

Mito # 3. Los mexicanos leemos medio libro per cápita al año.
Falso: En México se venden aproximadamente 150 millones de libros, pero en esta cifra se consideran los libros de texto, por lo que si se restara a la venta de este sector, tendríamos una mejor idea de lo que en realidad se comercializa y el dato de marras descendería dramáticamente.

La industria editorial de nuestro país parece estar en una permanente crisis, ante el alto costo de la materia prima y la inminente extinción del público lector. Es evidente que las razones económicas y políticas que todos padecemos colocan al libro en una delgadísima cuerda floja, al no representar un rubro prioritario para el Estado ni en el seno de las familias. El libro merece una industria editorial mucho más valiente e imaginativa, que se aventure y aleje de los caminos seguros.

Lo que se debe hacer, dicen algunos escritores y editores, es dejar de pensar que el libro se constituyó de una vez y para siempre como un conjunto de páginas protegido por una tapas o forros, porque no siempre ha sido así el libro y por lo tanto podría cambiar de forma también ahora.

Si se acepta lo anterior, se puede concebir al libro como un producto electrónico, que sería de fácil reproducción, como lo son ahora el CD o el DVD, que una vez obtenida la matriz se puede ir copiando, según la demanda, sin que ello afecte mayormente el costo, el cual sería muy bajo.

Aunque esto también tendría algunas complicaciones ya que desataría una ola de piratería como suele ocurrir con los métodos de copiado fácil, y se tendría que invertir en un dispositivo lector como un PSP, un iPod o una tablet para poder disfrutar del libro novedoso o tradicional.

El libro objeto continúa siendo el principal soporte de la cultura: no requiere de mayores complicaciones para su consulta o transportación, no exige enchufes ni aparatos ni corrientes alternas o directas para funcionar. Aunque ya existen algunos libros en versión digital, en formato PDF, que se distribuyen por Internet, el futuro del libro está aún por definirse en los próximos años.

La lectura como un alcance de vida

 *Texto publicado en la columna "Bitácora del kamikase" del Suplemento Cultural Expresso del diario El Correo de Guanajuato, Gto., el 3 de Noviembre de 2007.

El subdesarrollo intelectual nacional parece ser permanente debido al escaso gusto de los ciudadanos por la lectura. Hace falta avidez por devorar letras y páginas.

La lectura lo primero que nos enseña es a estar solos. Y quizá éste sea uno de los principales obstáculos a sortear. Las personas somos gregarios por naturaleza. Nos gusta la chorcha, la tertulia. Somos comunicativos y siempre deseamos platicar con alguien. Si tan sólo entendiéramos que un libro puede llegar a ser una excelente compañía.

En tanto prosigue la abyección de un público cautivo, desembocamos hacia la conclusión de que es preciso crear un puente entre el libro y los lectores, estimular el consumo de materiales dignos de ser leídos, eludiendo la atracción que ejercen los medios audiovisuales que propagan el gusto por la nada.

Estamos forzados a admitir que leemos medio libro al año (dato que desciende por su propio peso). Otro dato revelador es que dedicamos 4 horas al día promedio a ver la televisión y sólo media hora la aprovechamos en la lectura, por lo que es necesario apoyar, promover, consumir e inculcar la buena lectura, estableciendo los caminos más adecuados para conseguir dicho propósito.

Pero ¿qué nos proporciona la actividad de leer? Simple y sencillamente descubre la integridad de nuestra percepción, las inagotables posibilidades de sentir del ser humano. A través de la lectura formulamos las más trascendentes preguntas sobre el sentido de nuestras fronteras de realidad.

El acercamiento a la lectura sólo por causa del deber escolar desemboca en las generaciones fechadas de profesionistas, y la relación dominante con la lectura en México es el analfabetismo funcional. Esto es, de los individuos que sabiendo leer, y que por alguna razón, generalmente la falta de interés, no lo hacen. Estamos en los niveles más bajos de comprensión lectora. Los factores que contribuyen a este rezago son hechos incuestionables que carecer del hábito de la lectura no es privativo de quienes no han tenido acceso a la educación, y que los bajos niveles de lectura se reflejan en todos los aspectos de la vida nacional y abarcan todos los niveles socioeconómicos, incluyendo al magisterio. No se puede esperar una ligera promoción de la lectura de quienes no son lectores.
Ha habido muchas propuestas interesantes y se han puesto en marcha programas de gobierno encaminadas a abatir el analfabetismo funcional y a difundir la lectura, sobretodo entre niños y jóvenes; sin embargo, muchas de estas acciones no han sido eficaces, o han resultado insuficientes, o han muerto con la inercia transexenal.

La lectura es una de las claves para la vida democrática y es indispensable para salir de nuestro estado de debilidad cultural y económico. Es preciso entender que el acceso a la lectura debe ser un derecho irrenunciable, y que ello implica no sólo contar con una población alfabetizada, sino que cada mexicano sea capaz de entender cabalmente lo que lee y a partir de ello reflexionar y reflejar un pensamiento crítico. La cadena comercial editorial necesita un gran articulador; el Estado es quien puede lograr incrementar el número de lectores, no como protector sino como impulsor.


En nuestro país el tema de la lectura no es prioridad para los actores políticos. Sin embargo, no podemos aceptar esa postura, pues un país que no lee puede quedar sólo como espectador del progreso.

martes, 21 de abril de 2015

La Cultura como bien de consumo

 *Texto publicado en la columna "Bitácora del kamikase" del Suplemento Cultural Expresso del diario El Correo de Guanajuato, el 29 de Septiembre de 2007.

En 1995 escribí el ensayo “En defensa de la cultura”, el cual obtuvo el 2° lugar a nivel estado de la Dirección General de Educación Tecnológica representando al CBTis No. 75 de Dolores Hidalgo, en el cual intenté dar cuenta del status en que se encontraba la cultura en ese momento en particular.

Me topé durante mi investigación con un sinnúmero de lamentos y montañas de quejas, por lo que en diversos medios, sobretodo en la prensa escrita, consideraban como crisis de la llamada industria cultural.

Anoté en dicho ensayo: “en medio de las calamidades del presente se ha visto a la cultura como parsimonia, tristemente omitida”. Cabe mencionar que en 1995 el país atravesaba por una de sus peores crisis económicas y esto traía como consecuencia que en diferentes áreas de la vida nacional se tuviera la impresión de que se estaba en crisis y la cultura no era la excepción, ya que al no ser un expediente prioritario en los programas de gobierno, los apoyos a la difusión y a la creación disminuyeron, en el mejor de los casos.

Apuntaba en el artículo: “ya es suficientemente difícil vivir en un país tan aficionado a las crisis económicas, a la antidemocracia, la violencia y la impunidad, acrecentando el desconsuelo, como para vivir también en una crisis cultural”. Eran tiempos atribulados, en muchos sentidos. A doce años de distancia la pregunta obligada ahora sería: ¿ha cambiado la situación de la cultura? ¿tienen mejores condiciones los promotores y los creadores de arte? Desafortunadamente el panorama no es muy alentador, por lo que se percibe en las reflexiones de la gente enterada de los fenómenos culturales.

En la revista Nexos en su edición de septiembre de 2006 concurren varias aproximaciones al tema formulando una simple pregunta: ¿a quién le importa la cultura? Las opiniones diversas sobre el quehacer cultural y sus manifestaciones como el cine, el teatro, la radio, los libros, etc., dejen entrever un acento crítico e inconforme del proceso que se atraviesa. Ponen el énfasis sobre varios ámbitos de la vida nacional, en el papel de la política, la economía y los medios masivos de comunicación y denotan una sensación de que algo anda mal. Fomento y subsidio son palabras frecuentes en dichas reflexiones como si estuvieran hablando de un plan económico o presupuestal.

Muchos de estos conocedores tienen como referencia obligada la Encuesta Nacional de Prácticas y Consumos Culturales que dio a conocer el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en 2004, donde se dan a conocer las cifras sobre la oferta y la demanda de la cultura como bien de consumo. En esta encuesta resalta el papel de los medios masivos de comunicación en detrimento del desarrollo cultural que nos hace caer en contradicciones y ambivalencias.

Obviamente esta encuesta no fue una prueba o examen, que de haber sido así, nuestras calificaciones serían raquíticas e ínfimas, como lo han sido los resultados de la Prueba Enlace aplicada a alumnos de primaria del Sistema Educativo nacional, donde solamente el 25% de los alumnos obtuvieron resultados de buenos a excelentes. De esta forma podemos relacionar que el consumo de bienes culturales depende en gran medida del grado de educación.

Para bajar los efectos de dicha encuesta a nivel estatal, Raúl Muñiz Torres en su columna semanal en el Diario Correo de Guanajuato del 25 de agosto de 2007, realiza un análisis de las cifras obtenidas y destaca el adversario a modo que resulta ser la televisión. “A modo” no porque sea sencillo ganarle terreno, sino porque resulta cómodo culpar al medio de la deserción y abstinencia del capital cultural. La promoción y difusión de la cultura ha tenido cuatro protagonistas con distintos niveles de participación en México: el Estado, los medios de comunicación, las instituciones académicas y grupos aislados de la sociedad civil. Hay que reconocer que de todos ellos el único que logró desarrollar una política cultural persuasiva, pero sobretodo continua, ha sido el Estado. El Estado mexicano del siglo pasado se establece y consolida con el reconocimiento del valor esencial de la educación y el arte.

En el avance de los años hemos visto que ha quedado pendiente la correspondencia de un sistema que potenciara una educación capaz de garantizar a las mayorías el disfrute del arte, la construcción de un país de lectores, de espectadores críticos. La cultura y el arte, en general, tienen ese aspecto de crítica, es un medio en que la sociedad indaga su porqué, su para qué, se representa, integra y reinventa, que presupone ciudadanos con criterio, capaces de diferenciar sus alternativas.

No hay respuesta fácil a la pregunta formulada por Nexos ¿a quién le importa la cultura? Tampoco se esperaban resultados distintos de la encuesta. Sin embargo, representan puntos de apoyo para continuar midiendo el pulso a la cultura.

viernes, 17 de abril de 2015

Historia VS Ficción

*Texto creado para el Taller de Ensayo Literario del Museo de la Restauración de la República de Querétaro, Qro., en Mayo de 2008.


Según una encuesta reciente en Inglaterra, una mayoría de británicos afirma que el detective de ficción Sherlock Holmes creado por Arthur Conan Doyle existió de verdad, y en cambio consideró que el ex primer ministro Winston Churchill fue un personaje ficticio, e igualmente admite que Ricardo I de Inglaterra, conocido como Ricardo corazón de León, nunca fue rey de Inglaterra y que solo existió en la literatura.

Otros personajes históricos que figuran como ficticios según la gente son Cleopatra, Gandhi y el escritor Charles Dickens.

Esto nos demuestra, por lo menos, dos circunstancias:
  1. Que la encuesta fue lo suficientemente tendenciosa para inducir a error, como suelen ser las encuestas que intentan poner a prueba los conocimientos de una muestra de la población.
  2. Que el ideario e imaginario colectivos están trastocados, y no distinguen entre la realidad y la ficción, entre los personajes reales históricos y los que son producto de la imaginación.
En el segundo caso, no se trata solamente de una polémica entre expertos y conocedores, como se debate sobre la identidad de William Shakespeare, donde por una parte afirman que sí existió y que es el auténtico autor de sus obras, y por otra que se trata de un personaje ficticio y que las obras que se le atribuyen fueron en realidad compuestas por un grupo de escritores liderados por Francis Bacon, donde también figuraban Christopher Marlowe y Edward de Vere, el conde de Oxford.

Es sabido que en la literatura muchos escritores se basan o se inspiran en personajes reales para crear los suyos. Casos, hay miles. Drácula de Bram Stocker, El conde de Montecristo de Alejandro Dumas, solo por citar algunos.

Pero difícilmente un personaje ficticio puede ser considerado como real por una mayoría. Difícil pero no imposible, como lo que sucede con Sherlock. Para que ocurra algo similar, dicho personaje debe cubrir ciertas características, con un cúmulo de virtudes y defectos que culturalmente lo hagan parte de la idiosincrasia de un país o región.

El caso contrario. Cuando un personaje real histórico es considerado resultado de la ficción, probablemente se debe a que en los libros de historia se ha enaltecido demasiado sus virtudes y parezcan inmaculados e intachables que la gente en este caso pensará que es “demasiado bueno para ser verdad”.

Ese lugar existe



*Texto creado para el Taller de Ensayo Literario del Museo de la Restauración de la República de Querétaro, Qro., en Mayo de 2008.


En 1988 la banda de rock irlandesa U2 lanzó al mercado el disco The joshua tree, que contiene temas ya clásicos como With or without you, I Still haven’t found what I’m looking for  (Aún no encuentro lo que busco), y Where the streets have no name (Donde las calles no tienen nombre).

En ese entonces se le calificó a la banda como activista social y rockeros con mensaje.  Se le consideró a Bono y compañía como vates modernos por sus letras sugerentes en medio de tanta banalidad y frivolidad en la década de los ochentas.

Imaginar tan sólo un lugar donde las calles no tienen nombre bien podría ser tema de un libro al estilo de Ítalo Calvino. Pensar que nadie sea capaz de elegir un prócer, un hombre destacado o una leyenda local para darles dignos apelativos a esos pasajes colectivos, sería tanto como pensar que no exista alguien lo suficientemente notable para preservar su memoria.

En la actualidad sería concebido como una irracionalidad vial por la falta de estímulo bautizador. La vacuidad nominal puede deberse a un auténtico olvido. O no. Como señalar elegantemente con letras blancas sobre fondo verde como “calle sin nombre”, invita a pensar que se trata más de un chiste municipal que de un estado de excepción, producto del olvido o la desidia.

¿Cuántas calles en el mundo han sido condenadas a no llevar nombre? La falta de nombre provoca una extraña fascinación para las personas, como sucede con el antiguo pasaje de Levenshulme, en Manchester, Inglaterra. Es un lugar que existe desde hace más de 160 años pero nunca ha sido nombrada oficialmente. Es una calle muy conocida en aquél país y en el mundo, además de ser uno de los lugares más visitados de aquella ciudad.
Esa misma fascinación aplicaría para otros elementos sin denominación. “El libro sin nombre”, “el vino sin nombre”, “el álbum sin nombre”, “la ciudad sin nombre”, “la película sin nombre” serían destacados quizá como reconocimiento a ese estado tan particular.

viernes, 10 de abril de 2015

Difusión del Arte ¿en qué punto está?

 *Texto publicado en Mayo de 2008 en la sección cultural del semanario El Regional de San Luis de la Paz, Guanajuato.

¿Cuál es la importancia del arte en la sociedad? El arte contiene esencialmente valores democráticos: la tolerancia, la libertad, el respeto a la diversidad, el diálogo entre culturas diferentes, etc. El arte es una expresión de la sociedad, la manifestación extrema de la sensibilidad humana. Es el espejo de la sociedad y el pueblo sin arte es ciego.

Con todo esto, la existencia del arte ¿debe ser subsidiada por el Estado? Dice Ernst Fischer en su libro La necesidad del arte que para cada sociedad las artes cobran una función específica. La creación artística en nuestra sociedad no puede existir sin subsidio. Generalmente se piensa que destinar recursos al arte es subsidiar a los artistas.

Si observamos bien el fenómeno, los artistas son los que han subsidiado esta actividad. Como dice el maestro César Cano, poeta queretano, refiriéndose al apoyo que recibe de las autoridades culturales: “tengo una beca que me ha durado mucho tiempo: la beca César Cano”, ya que sufraga su actividad creadora con la de docente. Cuántos creadores y ejecutantes están en esta misma situación, creando y preparándose al margen de los apoyos institucionales.

El subsidio al arte redunda en otorgar a la ciudadanía un derecho legítimo de acceder al arte. De la cultura a la comunicación, del pueblo al público, del ciudadano al consumidor, el saldo que arroja hoy el campo de las fuerzas asimétricas del mundo global, es el de enfrentamiento entre una noción de cultura como “servicio” y otra entendida como “bien público común”.

El documento Análisis Crítico de la Cultura en Guanajuato explica que la estructura cultural de la entidad que incluye museos, teatros, librerías, centros culturales, se concentra en los municipios de mayor potencial económico, como lo son los que conforman el corredor industrial, lo que nos revela la necesidad de difundir las actividades en otras áreas.

La Encuesta Nacional de Prácticas y Consumos Culturales del CONACULTA arroja algunas cifras interesantes para nuestro estado, en la que destaca que a 7 de cada 10 guanajuatenses no les interesa nada el mundo de la cultura y las artes, y casi la misma cifra se abstiene de participar en actividades artísticas y culturales.

Esto no debe extrañarnos. Solo miremos a nuestro alrededor y examinemos nuestro municipio.

Tu ciudad cuenta con:
__ Un museo
__ Un teatro
__ Una librería
__ Una sala de cine
__ Una sala de proyección de cine en DVD
__ Una biblioteca
__ Una galería de arte
__ Un club cultural
__ Talleres de lectura o de creación literaria

En cuanto a los creadores y ejecutantes de tu localidad, conoces a:
__ Un pintor o escultor que haya expuesto su obra.
__ Una compañía de teatro que haya hecho temporada.
__ Un cineasta que haya programado un ciclo de cine.
__ Un promotor de lectura o cuentacuentos que haya hecho un programa de promoción.
__ Un escritor que haya publicado un libro.
__ Un músico que haya producido un disco.

Sin el apoyo de las instituciones encargadas de la cultura difícilmente la producción y difusión artística puede darse en la medida que la población lo requiere, aún con el gran potencial artístico que tiene nuestro municipio, pero que no se fomenta ni se desarrolla.

Desde nuestra función de ciudadanos tenemos que exigir que las instituciones dedicadas a la cultura cuenten con el presupuesto suficiente para funcionar y que los recursos se destinen a planes y programas esenciales, para que los artistas sean reconocidos en su labor y los ciudadanos ejerzan su derecho a la educación y a la cultura a través del arte.

lunes, 6 de abril de 2015

La banda sonora de la Generación X

Eran los primeros meses de 1994. En ese entonces cursaba la prepa en Dolores Hidalgo. Mi amigo Israel y yo éramos afines en los gustos musicales, los cuales giraban en torno al rock: Aerosmith se presentaba con su disco Get a grip, Pablo Honey de Radio head estaba en vías de convertirse en un clásico a través de su exitoso sencillo Creep, Metallica hacía suyos los récords todavía con su insuperable álbum negro, aún quedaban algunos indicios del Hard Rock que dominó a finales de los ochentas y principios de los noventas, y el rock alternativo se popularizó a través de bandas como R.E.M., Porno for Pyros y Jesus Jones. Pero nuestros oídos estaba dispuestos hacia un nuevo subgénero: el grunge.

Influído por el Punk, el Hard Rock y el rock clásico, se presentaba como un sonido y un discurso inmediatos a una generación apática y desencantada con el status quo que les tocó vivir. Sus características distintivas eran sus guitarras poderosamente distorsionadas, baterías predominantes, melodías repetitivas y pegadizas. Sus letras eran deprimentemente poéticas.

El término grunge se utiliza como jerga en inglés para designar “sucio” o “mugre”. Originalmente se utilizó de forma despectiva, derivando en el nombre del género musical que predominó en los noventas.

El movimiento grunge resultó tan efímero como el efecto de la adrenalina inyectada a sus vísceras. Nos impactó tanto ese cántico poderoso y desenfadado, sin otra pretensión que la de mantener una línea mínima de expresión. No buscaban la popularidad. Les incomodaba. Soungarden, Alice in Chains, Stone Temple Pilots, Pearl Jam y, al frente de todos ellos, Nirvana.

Fue tal el fervor por estas bandas que Israel y yo decidimos adoptar su imagen característica: jeans, playera y la infaltable camisa de franela a cuadros atada a la cintura, todo con apariencia de estar desgastado o sucio. Jóvenes al fin, nos sentíamos rockstars. En una era anterior al Internet, nos manteníamos informados a través de revistas musicales o juveniles sobre estas bandas. Sus videos los seguíamos a través de MTV y el recién aparecido Tele Hit.

A finales de febrero de ese año Israel llegó una mañana a la escuela mostrándome su nueva adquisición: el CD In utero de Nirvana, que aunque salió a la venta en Estados Unidos en septiembre de 1993, recién llegaba a México. Su anterior producción, Nevermind, es catalogada como uno de los mejores discos de la historia. Ni duda cabe. A través del uso de la dinámica de canciones ruidosas y calmadas envueltas en una producción sumamente pulida. Smells like teen spirit y Come as you are se convirtieron en himnos de nuestra generación. Con la nueva producción se generaron grandes expectativas. No nos decepcionaron. Heart-shaped box y Rape me nos mantuvieron en la misma línea deprimente, aunque no lograron convertirse en clásicos.

El miércoles 6 de Abril llegamos a clases comunicándonos mutuamente la noticia que Kurt Cobain, vocalista de Nirvana, había decidido terminar con su vida un día antes. Fue como si alguien cercano a nosotros hubiera muerto.

No fue sino hasta hace poco tiempo que me di a la tarea de buscar la carta que dejó Cobain explicando las razones de su decisión. En ésta deja en claro su halo fatalista, derrotista y autodestructivo. Dicha carta pertenece ya al imaginario popular.

A Israel le perdí la pista tres meses después ya que tuvo que cambiar de escuela, y de esta forma perdí un cómplice musical. Bring your friends, it’s fun to lose and to pretend (Smells like teen spirit).

Vaya pues mi pequeño homenaje a Kurt Cobain a 21 años de su muerte.

En el siguiente vínculo encontrarán la carta de suicidio de Kurt Cobain en inglés y en español.
http://www.taringa.net/post/info/1011231/Carta-de-suicidio-de-Kurt-Cobain-en-Ingles-y-en-castellano.html

domingo, 5 de abril de 2015

La Pasión de Cristo a través de la visión de artistas ludoviscences.

Pasión de Cristo es la designación que comprende los episodios evangélicos que describen los eventos protagonizados por Jesucristo entre la última cena y su crucifixión y muerte (el lapso descriptivo puede detenerse ahí - abarcando aproximadamente una noche y el día siguiente- o extenderse con su entierro y resurrección, al tercer día. Se trata del tema más utilizado en el arte cristiano.

La palabra "pasión" alude a los martirios que sufre Cristo, entre los que se incluyen: la traición de uno de sus discípulos (Judas Iscariote) y la negación de otro (San Pedro), la oración del huerto (aceptación trágica de su destino mientras los apóstoles, dormidos, le dejaban solo en el Huerto de los Olivos -Getsemaní-), su detención (tras ser señalado con el "beso de Judas" y declinar a que sus discípulos le protegieran), su travesía judicial entre Anás, Caifás, Pilatos y Herodes (el juicio de Cristo, con sus interrogatorios y enigmáticas respuestas), en el transcurso del cual se suceden diversos episodios de burlas y torturas a cargo de los verdugos (Cristo en la columna, coronación de espinas, improperios), la presentación a la muchedumbre (Ecce Homo), la posibilidad ofrecida a la voluntad pública (salvar a Cristo o a Barrabás), su condena a muerte con el "lavado de manos" de Pilatos, el Via Crucis (el camino, cargado con la cruz, atravesando Jerusalén -por la actualmente llamada Via Dolorosa- hasta el monte Calvario -Gólgota-, con varias caídas -debe ser ayudado por Simón de Cirene- y encuentros con Verónica, que le seca el rostro, con su madre, con las mujeres de Jerusalén-), el expolio (ser despojado de sus ropas), y la crucifixión entre dos ladrones (Dimas y Gestas).


La Pasión de Cristo, como ya lo había mencionado, es el tema más recurrente en el arte cristiano. Puede ajustarse rigurosamente a los límites propios del concepto "Pasión", o incluso delimitarse a una parte reducida de éste (por ejemplo, al conjunto de las escenas del camino del Calvario o Viacrucis), o a un solo episodio evangélico. Hay diversos elementos iconográficos identificativos de la Pasión de Cristo o de cada una de sus escenas.

El arte sacro está ubicado bajo la jurisdicción espiritual cristiana, establecida por el segundo concilio de Nicea en el año 787 quedando claro, bajo pena de excomunión, que la estructura de las imágenes religiosas no se abandona a la inspiración de los artistas, y que se tienen que mostrar los principios formulados por la Iglesia y la tradición cristiana, y aunque el arte pertenece al pintor, el ordenamiento y la composición, pertenecen a los Padres de la Iglesia, la espiritualidad del contenido, la integridad del símbolo y el estilo a la vez claro y equilibrado deben de estar de acuerdo con la tradición transmitida garantizando a la vez su accesibilidad y su universalidad.

No hemos tenido la oportunidad de preguntarle a Jesús si está de acuerdo, pero ha sido utilizada la pasión, su pasión, el relato de la pasión como fórmula general para expresar el arte sacro durante cientos de años. Con detalles muy específicos, si bien se le representa "desnudo" resulta casi imposible encontrarle totalmente desnudo, ni para su bautismo, ni para su muerte, ni para su resurrección. Tampoco sabemos de su fisonomía general, si era moreno o rubio, si tenía los ojos azules o grises, si presentaba sobrepeso. Sea como fuere, se le personifica con un cuerpo espléndido, con rasgos sobradamente juveniles encubiertos en barba y con largos cabellos, imagen que no resiste ni la misma sábana santa, y, colmado de genes de la región. El cuerpo de Jesús es pintado y esculpido para presentarlo arbitrariamente bello, exento de la violencia de los evangelios que intenta interpretar. 

Bajo este contexto, fue presentada la exposición “Viacrucis” en el Jardín Principal de San Luis de la Paz, Guanajuato, del 1 al 5 de Abril de 2015, con obras de diferentes artistas locales y utilizando diversas técnicas para la elaboración de sus obras, inscribiéndose así en una extensa tradición de artistas que desarrollan el arte sacro.

Entre los expositores se encuentran:

Conena Verástegui Morales
Marisol Ramírez Palacios
Rafael Herrera López
Alejandra Baeza Torres
Freda Adriana salgado Reyna
Octavio Alejandro Martínez Sánchez
Eduardo Muñoz Álvarez del Castillo
Leticia Márquez López
Santiago Rivera
Baltazar Pichardo Cabrera
José Hugo Alvarado Arvizu
Pedro Rangel Terán
Alejandro Cortéz Ramírez
Manuel Isaac Hernández Enríquez
Mario Alberto López Ramírez
Javier Arredondo Escalante

En el siguiente vínculo se puede apreciar La Pasión de Cristo a través de la Historia del Arte.

viernes, 3 de abril de 2015

La Cultura ¿Para qué?

 *Texto publicado en Mayo de 2008 en la sección cultural del semanario El Regional de San Luis de la Paz, Guanajuato.

La cultura es un universo cuyo centro está integrado por el género humano: el hombre y la mujer; el niño y la niña; la familia y la sociedad, así como el patrimonio natural y social heredado, y una entidad construida y compartida a lo largo de la historia. Por eso se afirma que la cultura es el atributo por excelencia de la condición humana y la característica principal de los hombres y las mujeres como seres sociales en su diálogo constante con la sociedad, el cosmos, la naturaleza y su biodiversidad; el mundo material y social y el espiritual.

Y dado que la cultura es el principio activo que conforma a la sociedad, toda persona es un ente cultural, pues no existe ser humano o grupo social fuera de la cultura. Los seres humanos nacemos y nos desarrollamos en ella; le da sentido a nuestra vida a partir de sus elementos y de un conjunto de valores significativos.

La cultura es aquello que el hombre usa y aquello que el hombre nombra; es un conocimiento, un saber, una imagen y un sistema simbólico. También la forman las ideas, los objetos construidos, los lenguajes, los valores estéticos, las costumbres, las tradiciones e instituciones que distinguen a cada sociedad y grupo humano, lo que por sí mismo sugiere diversidad o pluralidad cultural.

Por ello, es importante que cuando se habla de cultura se haga desde la perspectiva de una concepción amplia y no solo se refiera a la nueva y estrecha idea de actividades artísticas. Este enfoque no niega la visión artística de la cultura, ámbito sublime de la creación humana, sino que la complementa incluyendo todas las demás manifestaciones de la experiencia y de la identidad colectiva.

La cultura es mucho más que las expresiones estéticas: es la suma de los actos de convivencia y relación con nuestros semejantes. La cultura está en cualquier parte donde haya lenguaje, costumbres, encuentros amorosos y disputas de honor, comercio y culto religioso, leyendas y técnicas de labranza, historia y recordación de los muertos.

Esta visión amplia del fenómeno cultural ha derivado en diversos conceptos y perspectivas bajo el nombre de cultura popular, cultura regional, cultura urbana y cultura indígena.

En la actualidad no se ha podido separar la fragmentación artificial de la cultura, donde con frecuencia encontramos el discurso que la noción de la cultura se ha partido en dos. Por un lado, museos, teatros, danza, pintura, música, literatura, escultura y cine; bienes y servicios para una minoría, de la clase media para arriba, gente con recursos monetarios o, al menos, con estudios superiores. Por el otro, la llamada cultura de masas; radio, televisión, cómics, y uno que otro concierto con buena dotación de fuerzas del orden. Se escucha frecuente y peyorativamente que de ellos no cabe esperar nada, salvo algunas expresiones que, cuidadosamente desinfectadas constituyen el folklore, forma desvirtuada de la cultura social.


La importancia de la cultura radica en la búsqueda de la excelencia del hombre más allá de la educación formal, en su desarrollo y perfeccionamiento, en lo sensorial, psíquico, intelectual y espiritual. El individuo que mantiene una preocupación y ocupación constante por desarrollar aprendizajes significativos a lo largo de su vida, motivado tanto por la utilidad de los mismos, como por la capacidad de asombro ante la dinámica permanente entre la tradición y el cambio constante de la realidad que lo rodea.

jueves, 2 de abril de 2015

Marcha Forzada 2.0

En el verano de 1996, siendo aspirante a Instructor Comunitario, junto a algunos compañeros de distintas regiones del noreste de Guanajuato, iniciamos lo que pretendía ser una publicación —muy rudimentaria, por cierto— que diera cuenta del acontecer durante esta capacitación y proyectaba reunir distintas experiencias y colaboraciones de los Instructores, quienes desarrollábamos un Servicio Social Comunitario en comunidades alejadas cubriendo las necesidades de educación de nivel básico de las mismas. Formé parte del Consejo Editorial y me encargué del diseño y la edición de dicha publicación. Presenté una terna de posibles nombres entre mis compañeros, de los cuales eligieron Marcha Forzada.

Para el primer número escribí un editorial tratando de dar explicación al nombre y a los objetivos que deseábamos alcanzar. Además tuvimos una nutrida participación de compañeros de otros grupos dentro de esta capacitación que incluso reservé material (crónicas, cuentos, reflexiones, dibujos, fotografías, etc.) para futuros números. Desafortunadamente, Marcha Forzada solo llegó al número 2. Entre los principales obstáculos que se nos presentaron fue la falta de tiempo para decidir lo que se publicaría, el trabajo de edición recaía en una sola persona, y que no teníamos la forma de financiar el proyecto para que fuera autosustentable (concepto que, en ese tiempo, aún desconocíamos).

Con la espinita clavada después de 19 años, en los cuales he hecho algunas colaboraciones en suplementos y publicaciones culturales de Guanajuato y Querétaro, participado en talleres de poesía, narrativa, ensayo, gestión y periodismo cultural, considerando las ventajas que representa el Internet y sus múltiples posibilidades, en las cuales no abundaré, he decidido abrir este blog bajo el nombre de Marcha Forzada 2.0.

Obviamente, los objetivos de este nuevo proyecto, no tienen nada que ver con el de hace dos décadas. No es una continuación de aquél. Lo único que quizá comparten sea el nombre y el deseo de expresar ideas, puntos de vista, dar cuenta de acontecimientos en materia cultural y artística que se lleven a cabo en la región y eventos a los que asisto en otras regiones y estados. La cultura es el tema central, pero también abordaré en lo posible temas sociales de interés. Sean bienvenidos.