sábado, 25 de junio de 2016

Siguiendo las huellas del crimen. Primer festival de novela negra en San Luis Potosí

En un marco inmejorable, se llevó a cabo en el Centro de las Artes de San Luis Potosí el Primer festival de novela negra en esta ciudad del 17 al 19 de junio de 2016, auspiciado por la Secretaría de Cultura del gobierno federal, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el propio Centro de las Artes de San Luis Potosí, que, como sabemos, se ubica en lo que fue una antigua penitenciaría.

Tuve la oportunidad de asistir a uno de sus talleres denominado La novela negra y el guión cinematográfico, coordinado por el escritor y guionista Joaquín Guerrero-Casasola, donde pudimos apreciar la disección de una novela negra, sus componentes y algunos tips para lograr una historia que atrape al lector. Pudimos, de igual forma, apreciar los formatos de guión para televisión y para cine, para los cuales tuvimos la consigna de utilizarlos para un pequeño guión de tan solo 3 escenas y demostrar que adquirimos las nociones básicas del guión.

En las conferencias magistrales que se llevaron  a cabo, estuvo la participación del escritor argentino Federico Axat mostrando el panorama de la novela negra en su país, mencionando que la mayoría de los escritores de este género situaban sus historias fuera de la Argentina, y que lo veían como algo natural ya que la nación está conformada por inmigrantes, en su mayoría por italianos y anglos. Reveló que sus historias las sitúa generalmente en Estados Unidos por comodidad, ya que esta cultura está más que asimilada por el mundo y no tiene que explicar muchos asuntos que se dan por sentado.

Durante la presentación de Val McDermid, veterana escritora inglesa, relató algunos detalles sobre la elaboración de sus obras: el proceso de documentación, de investigación en archivos y a través de fuentes de primera mano, como lo es la entrevista, para lograr recrear una historia pormenorizada tanto desde la visión del criminal como del investigador encargado de resolver el caso. Sugirió a los incipientes escritores de novela negra no detenerse a los dos o tres primeros capítulos: nunca van a ser perfectos. Lo ideal, mencionó, es escribir la novela por bloques, corregir y seguir escribiendo, pero no detener demasiado el trabajo creativo.

En lo que fue la sesión más nutrida y entretenida, se presentaron los reconocidos escritores mexicanos Paco Ignacio Taibo II y Élmer Mendoza, en cuya presentación llamada Secretos de cocina revelaron sus peculiares métodos de escritura, los cuales, extrañamente, dijeron no recomendar seguirlos. Paco Ignacio abrió el match, señalando que trabaja en varios proyectos al mismo tiempo, comenzándolos para posteriormente echarlos al clóset (de corazón amplio y generoso, dijo) y regresar después a ellos para desarrollarlos. Con su característico humor ácido y aderezado con consignas de tipo político, relató las historias sobre las que trabaja actualmente. Por su parte, Élmer Mendoza, trajo a cuento que la primera frase da pie a toda la historia, que permite que los personajes lo vayan llevando a través de la misma, y que rara vez él sabe en qué terminará la historia. Subrayó que tiene un compromiso con el lenguaje, el coloquial, el de todos los días, el de la calle, y el que utiliza para narrar sus historias. Generalmente, dijo, trabaja en dos historias, que le permite intercalar el trabajo y descansar una historia mientras desarrolla otra, y volver en otro momento a atacarla.

Ficción y realidad del crimen fue el tema de la intervención de las escritoras mexicanas Cristina Rivera Garza e Iris García Cuevas, en cuyo diálogo expusieron de qué forma son tomados los acontecimientos para nutrir las historias de ficción, y concordaron en que ésta es increíblemente superada por la realidad. La conversación derivó en la cuestión de género y el rol al que es obligada a la mujer a desempeñar por la sociedad, tanto en las letras, como en el ámbito profesional y social, teniendo diferentes opiniones al respecto.

De nacionalidad inglesa, las escritoras Clare Mackintosh y Mari Hannah, introdujeron en su intervención una perspectiva de la novela negra en su país y de su obra con la peculiaridad de que ellas mismas fueron investigadoras profesionales en instituciones de procuración de justicia y dieron el paso hacia la literatura tomando elementos de su propia experiencia.

Sebastián del Amo, guionista y director de cine, comentó acerca de su próximo proyecto que tiene mucha relación con el género negro. Se trata del remake de la película El complot mongol del escritor Rafael Bernal, considerado por los seguidores del género como el génesis del mismo en México en los años sesentas. Expuso varios detalles sobre su próxima realización a principios del 2017, entre los que destacó la ambientación del barrio chino de la ciudad de México en los que se desarrolla la historia, el elenco, el cual tiene un fuerte atractivo de taquilla, y el equipo técnico que lo acompañará en esta esperadísima producción.

En una interesante mesa de reflexión que integraron el especialista Vicente Francisco Torres y los escritores F.G. Haghenbeck y Élmer Mendoza, moderada por el narrador José Ramón Ortiz, realizaron una síntesis de la historia de la novela negra en México, reconociendo a Rafael Bernal como el iniciador de este género en nuestro país, pero reconociendo que anteriormente a él ya se habían realizado obras aunque no iban etiquetadas como novela negra, por las repercusiones que esto podría traer, políticamente hablando. Haghenbeck identificó tres momentos en la historia de la novela negra en México: 1) Rafael Bernal y su generación, el cual se ve interrumpida con la muerte del escritor; 2) la irrupción de Paco Ignacio Taibo II en los años setentas y algunos autores más cuya obra se está revalorizando ahora, sobretodo provenientes de la capital del país; y 3) la generación que emerge a finales del siglo pasado, y cuyo ariete es Élmer Mendoza.

Además proporciona referencias sobre el contexto en el que aparece esta generación: el coto príista en la presidencia está a punto de desaparecer, dados los hechos violentos de la primera mitad de la década de los noventas, Paco Ignacio Taibo II publica su última novela policiaca para dedicarse a la novela histórica con tintes políticos y la incursión de Élmer Mendoza, quien se asume como escritor de novela negra, teniendo como escenario la incipiente lucha contra el narco y narcos contra narcos, y que intitula a un nuevo subgénero: la narconovela.

Élmer Mendoza, por su parte, da cuenta de lo que se está escribiendo actualmente en este género, enfatizando que, durante sus talleres y seminarios en universidades del norte del país, quienes asisten en su mayoría son mujeres y declara que son quienes poseen una visión distinta y su tratamiento de los temas son muy interesantes, por decir lo menos. Haghenbeck reafirma esta aseveración, concluyendo que lo mejor que se escribe en este género proviene del norte del país, muy a pesar de los escritores chilangos.


Se mencionaron nombres como Imanol Caneyada, Iris García Cuevas, Antonio Ortuño, Bernardo Fernández BEF, Bernardo Esquinca, Andrés Acosta, Antonio Malpica, entre otros, los cuales dan indicios de que la novela negra en México está en buena forma y que su futuro es promisorio, y muestra de ello es la realización de este Primer Festival de Novela Negra – Huellas del Crimen en San Luis Potosí, que está previsto por los mismos organizadores, se erija en el Gijón mexicano de los próximos años.

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